lunes, 7 de marzo de 2011

Parte II

.....toda la espalda y parte de los pantalones.

Después de los rápidos, a los que voleríamos más tarde, nos fuimos a la zona de máquinas ( lanzadera, simuladores, el Abismo...). Las chicas, más atrevidas, se montaron en la lanzadera, y mientras Manu y yo les estuvimos hechando fotos, en realidad, además de por el miedo, no me monté porque yo creo que no merece la pena esperar quince minutos de cola para luego una bajada de tres. Después de que bajaran, un poco descontentas, nos fuimos a la cola de la tarántula. La cola duró una media hora que se me hizo eterna y lo peor de todo es que con forme te ibas acercando, se iba divisando más parte de la atracción. Cuando nos hubimos acercado a los primeros puestos, los nervios crecieron, y para más emoción tenia unas ganas de evacuar tremendas justo antes e empezar.

Me coloqué en la parte que iba mirando para abajo ( había cuatro asientos, dos que iban de frente y otros dos mirando para atrás), lo malo es que a lo largo del recorrido la "carreta" va dando vueltas, y entonces se ve todo muy rápido. Cuando íbamos subiendo por la empinada cuesta de unos sesenta metros de altura, me iba poniendo muchos más nervioso. Cuando estábamos llegando al final, me coloque la cremallera de la chaqueta bien arriba, justo hasta donde empezaba el cuello. Mientras tanto, mi acompañante seguía a mi lado, yo creo que por el mismo motivo que yo estaba también montado en ese trasto, porque ya no se podía bajar. Me coloque bien, y justo cuando acabó la cuesta todo se paró, y después nos precipitamos, como sin frenos por una pendiente que no hacía nada más que aumentar, y con ello la velocidad de la cosa. Cuando empezamos pegué un grito de esos entre miedo y liberación de adrenalina, ya sabéis, y luego, con forme se hiban sucediendo las curvas, era como si solo me oyera, ya dejé de oír los gritos agudos de los de mi alrededor, ya dejé de pensar en otras cosas, ahora lo único que me preocupaba era estar de una sola pieza, y es que ese trasto daba muchas vueltas, y lo malo de ir despaldas es que no ves las curvas que vienen, y tienes que irte agarrando bien a la cosa que te ponen delante.

Yo creo que lo peor de esa atracción fue cuando se produjo una curva en la que casi te pones mirando boca abajo, en esa si que grité y me eché para atrás, y luego después de eso llegó un trozo muy malo, con un montón de curvas cerradas y todas ellas seguidas. Y justo después de esa gran maraña de curvas el vehículo se metió debajo de la tierra. Estuvo genial esa parte. Luego la otra parte fue menos movida, había menos curvas y menos pendiente. Ya en la última curva me empecé a reír no se de que, yo tengo la teoría de que es porque he llegado con vida a la meta. Y luego me rió aún más cuando mi amigo dice sus cosas del final de la atracción, como el ¡ Arrancamé lass veenassss!!!

Después de que me dejaran de temblar las piernas nos fuimos a " Los Troncos " ¡Me cago en la persona que dijera de ir a los troncos! Cuando ya estábamos llegando, comprobé que parecía que la gente se mojaba, y yo no tenía chubasquero, a si me entró un poco de miedo... y para colmo, cuando estaba llegando a la "barca" me dicen que no hay sitios para guardar las mochilas, que tenías que ir con ella en esa cosa flotante. Yo estaba a punto de no montarme, pero Manu insistió en que montase.

Para empezar, la barcaza tenía todo el fondo lleno de agua, por lo que me las tuba que ingeniar para que mis preciados botines no se mojaran. Cuando empezó a moverse el trasto Manu me dijo que dejara las mochilas en la parte de delante, y yo, como soy muy necio, le hice caso. Bueno, con forme empezó el trayecto me iba poniendo más nervioso, y en la cuesta hacía malabares para intentar que no me mojara en la bajada. Cuando hibamos subiendo vi como el agua bajaba para abajo y mojaba a Manu. Él me decía, ves como no te vas a mojar, él agua viene para abajo, pero yo le dije, si el agua ahora viene para abajo, en la bajada irá para mi lado, y así pasó, el agua en la bajada se vino toda para abajo, encharcando las valiosas mochilas y mis grandiosos botines. Ya el resto del recorrido lo hice echando sapos y culebras por mi boca, y al final, no disfruté nada la atracción. El producto de esta fue, estropeo parcial del móvil, cartera calada, comida y mochila empapada, y además, estábamos en Febrero, vale que hacía calor como para ir en manga corta, pero no como para ir calados, y yo me calé los pantalones y la chaqueta....

No hay comentarios:

Publicar un comentario