jueves, 24 de marzo de 2011

Mi relato Kafkiano.Un día de tormenta.

"Pedro y yo nos encontramos un día por la calle y decidimos ir al super a comprar unas cuantas cosas que yo necesitaba, cosas como leche, huevos, unos cuantos yogures...Después nos llevamos todo a mi casa y estuvimos allí un buen rato. Encendimos la tele y vimos que el gracioso hombre del tiempo de la sexta estaba dándonos una mala noticia. Se prevaía una tormenta de pequeñas rocas mezcladas con ceniza para el día siguiente. Eso me fastidió el plan que había hecho desde hace semanas, pero decidí seguir con mis planes aunque la previsión decía que iba a hacer malo pero yo seguía empeñado en salir a pasear.

Al día siguiente quedé con mi amigo en la puerta de mi portal a las 11:00 y justo cinco minutos después empezaron a caer unas piedrecillas muy pequeñas que pronto se convirtieron en unos grandes perdigones que te iban rompiendo la ropa. Yo cogí una carpeta y me tapé con ella, y mi amigo abrió su paraguas, pero la verdad es que le sirvió de poco, debido a que, aunque la ceniza se quedaba en el paraguas, las piedras lo agujereaban y le daban en la cara.

A mi una piedra me dio en todo en ojo y me rompió una lentilla,¡ con lo que me había costado la puñetera lentilla ! Bueno, pero yo lo llevaba bien, y mi ritmo de carrera era constante, no como el de mi amigo, que iba corriendo a distintos ritmos, como se nota aquí quién ha hecho atletismo y quién no. Bueno, estábamos tan cansados después de dos horas de maratón, y por haber visto un muerto con una piedra en la cara, que nos metimos en un bar para tomar algo.

En el bar dijeron que iba a empeorar el tiempo, cosa que me dio mucha pena; ya no podría seguir con mis planes. Dijeron que se iban a formar unas nubes raras que iban a descargar fuego durante toda la tarde.

Bueno, me dije a mi mismo que me iría nadar en la piscina pública, debido a que allí estaría a salvo. Iba de camino y me cayó una pequeña bola de fuego al coche, que quedó dañado, con lo cual, me tuve que marchar a pata a la piscina.

Una vez allí y con todo lo que había tenido que andar, me dijeron que no estaba abierto, debido a que había cierto peligro. Yo me cabree y me fui a mi casa, donde me quedé viendo la tele."

Con esto muestro como la gente puede llegar a ser tan cabezota que está totalmente cegada y no puede ver más que lo que piensa, y no le importa nada excepto lo suyo.

2 comentarios:

  1. Podrías haber añadido algún otro elemento además del de la lluvia extraña, porque no tiene la extrañeza o lo chocante de un relato de Kafka.

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  2. vamos, que resumiendo, que me ha salido mal.
    Podrías publicar tu algo kafkiano para que no orientes.

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