El viaje de esquí a Saint Lary Soulan a sido uno de los viajes más bonitos, divertido y completos de mi vida.
El viaje de esquí comenzó el día 7 de Enero, justo el día después de reyes. Nos " esperaban a las 9:00 de la mañana en la parte de arriba del colegio, en la calle Longares. Se exigía rigurosa puntualidad, pero, por culpa del colegio al haber publicado una nota más tardía y que había que coger en secretaría, hubo dos personas que llagaron tarde y no salimos hasta las diez menos cuarto.
Lo bueno era que, como eramos solo 31, teníamos más sitio y podíamos ir más cómodos.
Yo y la mayoría de las personas mayores nos pusimos en la parte de atrás, y más o menos nos lo pasamos bien la primera parte del camino.
Lo bueno es que parábamos cada dos horas para descansar e ir al baño y justo cuando me empezaba a marear parábamos y que, gracias a las películas y a las charlas sobre temas diversos, iba distraido.
Pera con forme iba aumentando la travesía aumentaba mi mareo y cuando entramos en Huesca y empezaron las curvas me tuve que ir a la parte de adelante, con tan mala suerte de que cuando llegue, nada más sentarme vi que el niño que tenía detrás me pedía una bolsa y justo después de dársela echo la pota por todo el suelo ( tuve que ir respirando por la nariz los próximos 20 minutos ). Con el vomito del niño más de cinco personas potaron en diez minutos y justo cuando yo estaba a punto de echar la comida también nos bajamos en medio de la naturaleza ¡aire limpio!.
Bueno, cuando llegamos a los apartamentos " les ramondies" ya eran más o menos las siete y la cena era a las ocho. Encima a mi me dijo el porfe Álvaro que le llevara el equipaje hasta la puerta, y no me iba a negar...Cuando llegué a recepción mis compañeros ya se habían subido y yo no encontraba las habitaciones, al finas me decanté por seguir a un par de personas y llegué.Bueno, al día siguiente pusimos la alarma a las 6:50, y el desayuno era a las ocho. Estuvimos por lo menos 30 minutos sentados los cuatro, y yo supernervioso, en la mesa del salón.
El desayuno y a las mañanas para mi eran lo peor. Que fueran lo peor se debía a que baja con muchos nervios y sin ganas de comer, a que bajábamos con la ropa de esquiar puesta y a que el desayuno no era de muy buena calidad.
Después de desayunar nos íbamos a la habitación y poco después emprendíamos el camino de ida a la estación. Nos esperaban todos los días, cinco minutos andandando hasta el teleférico, cinco agotadores minutos de teleférico, la recogida de material, y una cruel caminata con las botas puestas y los esquíes en la mano que se me hacían eterna.
Una vez en la pista, el primer día tuvimos un poco de tiempo libre antes de las clases, que eran de 10 a 12 de la mañana. El primen día nos separaron por niveles y empezamos a aprender el giro en paralelo; a mi me tocó con todos los enanos que ya habían esquiado y con Quique, que se quiso quedar conmigo ( eso si que es compañerismo ).
Aunque el tiempo no acompañaba mucho para observar bien la estación ( estaba un poco nublado ) me desenvolví bastante bien.
La estación, bajo mi punto de vista,era enorme, ( ya que solo he ido a esquiar al Xanadú ) y muy bonita, lo único que el primer día había poca nieve.
El segundo día me levanté con poco sueño, y eso que la otra noche me estuvieron enseñando a jugar al Mus hasta tarde. Yo creo que la falta de cansancio eran por los nervios que tenía al levantarme, causa de que casi no desayunara.
Al realizar el pesado trayecto hasta la estación, nos condujeron ( a mi y a mi grupo ) a la pista del día anterior una vez, y luego fuimos a una azul.
El día si que estaba mal, había una nivel que te impedía ver al de delante y estaba nevando mucho; aunque con la nevada mejoró la calidad de la nieve y el aspecto de la estación.
Nada más acabar las clases, nos hibamos a esquiar nosotros solos, pero al no conocer la pista nos quedamos en la verde grande.
A la hora de comer...bueno, la comida no era como la de aquí , y además, no nos dejaban repetir y teníamos que limpiar nosotros la mesa, yo me habría quejado pero como no se francés pues.......
Ese día por la tarde, por culpa del mal tiempo no esquiamos, la gente habló de ir al pueblo, pero, por una cosas y otras nos quedamos en los apartamentos y el que dijo de ir al pueblo se quedó durmiendo desde las tres hasta las siete y cuarto.
A la hora de cenar la comida era mejor y más abundante, y lo más importante es que de camarera estaba una argentina muy maja con la que mos entendíamos, y eso era muy difícil en el "hotel".
Por las noches, normalmente nos juntábamos los de la habitación o en la cama de matrimonio o en la mesa. Lo malo es que no podíamos hacer mucho ruido, porque en frente nuestra teníamos a los profes, una faena de narices.
Además los profesores se las traían, sobre todo David, el segundo día estábamos, como de costumbre en la cama de Dani escuchando música y con la DS, cuando sin mediar palabra Antunez pegó una especie de puñetazo a la puerta dándonos un susto de muerte los cuatro ( y eso que yo había visto que algo se movía ). Desde esa noche, siempre que entrábamos en la habitación miraba por lo menos tres veces si habíamos echado la llave a la puerta.
El tercer día comí a base de zumo y yogurt, y al principio no tenía muchas ganas de esquiar, me encontraba mal. Pero cuando llegamos a las pistas, en la primera subida por el telesilla, es me quitó el malestar y me salieron una ganas de esquiar tremendas, y es que yo creo que ese fue el mejor día para esquiar de todos. El sol era radiante y la nieve caída el día anterior había creado que se taparan las capas de hielo, además, el pueblo medio nevado era más bonito con el Sol alumbrándolo. En las clases ya más o menos sabía el funcionamiento de los giros en paralelo y los sabía llevar a la práctica para un lado con poca velocidad y para los dos con la velocidad cogida.
En el tercer día me tiré por la tarde por lo menos por tres pistas azules y creo que también por la verde, fue una experiencia tremenda cundo me tiré por la azul grande la primera vez y en el telesilla iba cagado de miedo y de frío.
En la primera bajada por al azul grande se me quitó el miedo y cuando me tiré la segunda vez, después de los 20 minutos de telesilla, me sentí más confiado y sentía la adrenalina cuando cogía velocidad en las bajadas. Pero sobre todo ya me sentía seguro, porque sabía que por lo menos en las azules podría frenar en cualquier momento, porque había aprendido a derrapar en la nieve.
La noche del tres fue el día que menos dormí, unas cuatro horas, debido a que nos acostamos un poco tarde y dormí mal.
Al día siguiente me levanté con ganas de vomitar y no desayuné, porque podía predecir que si comía algo lo iba a echar por la boca en cuanto tocase mis amigdalas.
Después de desayunar subí a mi habitación a terminar de preparar el equipaje y a por un par de cosas y luego me tocó bajar la maleta hasta el recibidor y después al autobús.Ese día me tocó caminar a pié hasta el dichoso teleférico casi diez minutos.
Al llegar nosotros a la estación empezó a nevar y, aunque había niebla, se podía ver mas o menos bien para ver al monitor y a los niños que se iban cayendo, ya que yo y Quique eramos los que tenían que cojer a los niños que se hiban cayendo, eramos "sus ayudantes".
La clase se pasó volando y, aunque el monitor nos quería llevar a un pista roja, con el mal tiempo no nos llegó ni a la azul donde había estado yo el día anterior. Nos tiramos toda la clase en la azul pequeña y en cuanto se acabó la clase nos tuvimos que ir a devolver los esquíes, las botas, los palos y el casco al almacén.
Nada más devolver las cosas fuimos a por la comida ( una bolsa de pic-nic ) y bajamos en el teleférico hasta, más o menos donde estaban los apartamentos.
En el autobús me tiré las dos primeras horas, más o menos hasta la frontera durmiendo y luego nos pusieron dos películas u luego otras dos horas y media y....en Madrid.En el viaje de vuelta solo paramos dos veces, una para comer y otra para ir al baño y llegamos más o menos en ocho horas ( desde la 1:25 hasta las 8:39 ).
La verdad es que el viaje ha sido estupendo y me lo he pasado de maravilla, ha sido una experiencia inolvidable.
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