miércoles, 27 de octubre de 2010

El vergel ( ejercicio de lengua )

Hoy en esta entrada voy a realizar un ejercicio de lengua en el que voy a seguir con un texto de "Platero y yo", el texto continua así:

Por fin y después de un largo diálogo consigo que que el hombre de gran bigote y aroma a tabaco nos deje entrar por fin en ese grandioso jardín.

Nada más entrar, ya localizo a Platero entre la fina hierba, mientras me dirijo hacia el diviso gran cantidad de olores, el dulce aroma de las margaritas amarillas, que como grandes Soles alumbrándome destelleantes me hacen  apartar la vista, y luego observo las altas palmeras, que con sus grandes hojas me hacen parecer minúsculo, más al fondo, mientras camino por el fino camino de pequeñas piedrecillas, puedo ya localizar bien a Platero, que está tranquilamente recostado en una colina guarecida por frondosos pinos de hojas puntiagudas; cuando llego hasta él me tumbo a su lado sobre la fresca hierba mientras puedo gozar de una grandiosa vista de todo el parque; el gran estanque de aguas cristalinas en la cual habitan grandes peces, que dan brincos como si desearan salir del agua, al lado se encuentra el barquillero, con su delantal manchado por los barquillos, y junto a él la pequeña niña de los globos, con sus grandes carrillos colorados y su aroma a frambuesa, a su derecha hay un estrecho camino que parte del estanque hacia la salida, y también otro a su izquierda, que conduce a un pequeño y tupido bosque formado por pinos, acacias y pequeños arbustos que desprende una frescura propia de la primavera; en el otro lado del parque se puede observar una zona de descanso con altos cipreses y cómodos bancos, a su derecha se encuentra una amplia zona de recreo con unos viejos columpios y un gran tobogan,  paralelo a esto...

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